NOTA 10
Otro revolucionario postergado en las Historias Oficiales de Perú y de Argentina es el General Antonio José de SUCRE.
Si mantenemos el recordatorio de los prohombres de la América dentro de los marcos de las actuales Repúblicas, no podremos avanzar hacia una concepción continentalista. Aquellos prohombres, verdaderos visionarios del futuro, no se restringieron a las fronteras delineadas por mentalidades estrechas y mezquinas.
SUCRE había nacido en Cumaná, dentro de la Capitanía General de Venezuela, a fines del siglo XVIII.
Militar de carrera, se integró tempranamente a las fuerzas insurgentes comandadas por el Gral. BOLÍVAR. Destacado por su destreza, su dominio de la táctica militar, batalla a batalla, fue consolidando la confianza del Libertador en su persona. De esa manera, descolló en Pichincha, el combate que determinó la independencia de la Gobernación de Quito, en 1822. Con la solidez de ese triunfo, brilló aún más en Junín, dos años después y alcanzó su culminación militar en Ayacucho, el mismo 1824; victoria que le valió el título honorífico de Mariscal de Ayacucho.
SUCRE fue tan estadista como militar, al igual que SAN MARTÍN, entre otros; por lo que supo organizar y dar concreción a la fundación de la República de Bolivia en 1825, con equivalente talento al desenvuelto en Ayacucho. Recordemos que las Provincias Unidas del Sud operaban, bajo RIVADAVIA, la concepción, que después fue sarmientina, de la extensión territorial como un mal y, por ende, mantenían una relación distante, casi indiferente, con el Alto Perú.
Designios traicioneros, personalistas, menudos, mezquinos, similares a los que segaron las trayectorias de MORENO, de GÜEMES, de MONTEAGUDO, sin agotar esa lista, acabaron con el ilustre emancipador de América, al que nos hemos referido.
Trasmitió para todo el continente Pacho Nazar, Movimiento de Articulación No colonialista de Bases LAtinoamericanas Sociales, 15 de mayo de 2016.
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