NOTA 11

 LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL ÚLTIMO INKA: ATAWAJPA

(Tercera y Última Nota)



Prisionero
el Último Inka en su propio Palacio Gubernamental, en la Capital del Tawantinsuyu: Kajamarka y devastado el cercano asentamiento de Ultumarka de todo el oro que pudieron hallar los invasores hispanos, Francisco PIZARRO extorsionó a la cúpula dirigente de la Nación avasallada para obtener un cuantioso botín por la liberación de su máxima autoridad.

Las exigencias impuestas aún hoy asombran por su desmedida cuantía, muestra de una irracional, casi alienada, voracidad mercantilista: llenar una habitación de veinticinco metros cuadrados de superficie por cuatro metros de altura de metal oro y ese mismo volumen alcanzarlo con metal plata, en un espacio exterior, a lo que pasó a la historia como El Cuarto del Rescate. Este Cuarto fue la única edificación inkaika que los dominadores coloniales dejaron en pie y se conserva hasta la fecha, dentro de un Museo de arquitectura occidental posterior.

El extorsionista español estableció un plazo de dos meses para el cumplimiento de las exigencias.

La cantidad de metal oro acumulada en el Cuarto del Rescate fue de CINCO TONELADAS, SETECIENTOS TREINTA KILOS de oro fino de veintidós quilates y la cantidad de plata pura, ONCE TONELADAS CUARENTA Y UN KILOS.

Inaugurando un estilo de perfidias y traiciones que los gobernantes descendientes hispanoamericanos supieron conservar y aún los mandatarios que les sucedieron en las nacientes Repúblicas, también, PIZARRO y sus secuaces se apoderaron del tesoro y, juzgando al dignatario Inka por imputaciones netamente occidentales y cristianas, como herejía o poligamia, lo ejecutaron vilmente.

Sin que indaguemos sobre el procedimiento de ejecución, porque la crueldad caracterizó a los invasores desde sus comienzos y aquel procedimiento no está esclarecido, se cerró en la primera mitad del siglo XVI el ciclo de la Nación Originaria más brillante de lo que hoy es Sudamérica, con la muerte aberrante del Último Inka: ATAWAJPA.

 

Trasmitió para todo el Continente, Pacho Nazar, desde Minka, Departamento Magdalena, Colombia, el 04 de septiembre de 2016.




(Vigésimo cuarto comentario)
SIMÓN RODRÍGUEZ: ESE DESCONOCIDO DE LA PEDAGOGÍA
(2
a
Nota)
Niño expósito, hijo natural de una dama caraqueña de familia ganadera y de un sacerdote, criado por
otro sacerdote, su tío materno, Simón RODRÍGUEZ es nombrado a sus veintidós años Maestro de
Primeras Letras de una Escuela privada de Caracas.
Al año siguiente, el abuelo materno de Simón BOLÍVAR, que era funcionario colonial de España en
Caracas, le propone la educación de su nieto; quien por entonces contaba con nueve años. Escribe el
biógrafo de RODRÍGUEZ, Tomás RODRÍGUEZ ROJAS: Se inicia así la larga e intensa amistad entre
los dos grandes americanos.
A sus veinticuatro años Simón RODRÍGUEZ inaugura su propia Escuela, contando entre sus alumnos
al niño Simón BOLÍVAR. Se comienza a destacar la visión pedagógica de RODRÍGUEZ, que
podríamos llamar Pedagogía Alternativa a la dominante en las colonias americanas: no la mera
trasmisión de conocimientos enciclopédicos a un alumno receptor pasivo sino la motivación
permanente para formarlo como libre pensador, como lector inquieto, como ciudadano democrático,
libre de prejuicios, consciente de sus derechos y en ejercicio de ellos.
Influyendo decididamente las ideas jacobinas de la Revolución Francesa en las mentes progresistas de
los criollos, germen que proliferó en todas las colonias del Continente, se gestó un movimiento anti-
monárquico en Caracas, a fines del siglo XVIII; que contó, entre otros, con la participación de
RODRÍGUEZ. La organización fue descubierta por las autoridades coloniales, antes de su estallido y
entonces algunos cabecillas fueron ejecutados, otros encarcelados y la mayoría, huidos; entre estos
últimos, Simón RODRÍGUEZ, que buscó el auto-exilio en 1797, teniendo veintiocho años; no
regresand

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