Nota N° 16
Corría la segunda
mitad del siglo XVIII y en la Caracas colonial, sede de la Presidencia y
Audiencia de Venezuela, dependiente del Virreinato de la Nueva Granada, nacía
en 1769 Simón RODRÍGUEZ y pocos años después (1783), Simón BOLÍVAR. Éste quedaría
huérfano de ambos padres en su temprana niñez; el primero sería entonces su Maestro
de primeras letras, su tutor y más adelante, compañero de ruta en
Europa y en la Sudamérica liberada. Más aún, dada la prematura muerte del
Libertador (a sus 47 años), Simón RODRÍGUEZ lo trascendió en vida.
Muestra genuina de toda la Hispanoamérica colonial, Caracas padecía de fuerte
discriminación social, cultural y de género. Las mujeres no tenían derecho a
educación formal; la literatura general no podía ingresar a la Presidencia de
Venezuela, menos aún la literatura de la Ilustración Francesa; los negros, los
mulatos, los Originarios, los criollos descendientes de españoles y nativas, no
accedían a las escuelas: de aquí, que los jóvenes criollos de familias
pudientes se educaban en Europa: BOLÍVAR estudió en Inglaterra, José de SAN
MARTÍN, en España.
RODRÍGUEZ era hijo
natural de un sacerdote y una caraqueña de familia ganadera: por forzosa
imposibilidad de reconocerlo el uno y por la misma razón, la otra, quedó
abandonado como ‘niño expósito’. Un tío materno, también sacerdote, se
convirtió en tutor.
En aquel marco extremadamente
prejuicioso y excluyente de la sociedad caraqueña, un hijo natural y
expósito fueron condiciones, por demás determinantes, para una personalidad
posterior cuestionadora y prácticamente revolucionaria de aquellas ataduras
casi esclavizantes.
Trasmitió para todo el Continente Pacho Nazar desde la aldea montañosa de Minka, Departamento Magdalena, Colombia, el 6 de septiembre de 2016.
Estatua de Bolivar en finca de Santa Marta.
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